Educación en Chile: ¿estamos aprendiendo?

La Educación en Chile pasa por tiempos definitorios, sin embargo la obstinación por permanecer con modelos obsoletos cuya génesis mercantil nada tiene que ver con un buen desarrollo cultural de todo estudiante, el cual es contrario a la manera de ver la realidad de muchas mentes y corazones jóvenes que, aunque parezcan idealistas, es una verdad que se sustenta en la naturaleza del Ser: Su educación, crecimiento y desarrollo cultural e interior no es (no debe ser) un producto que se elije de acuerdo a la mejor oferta que el mercado educacional nos ofrezca, ni tampoco debe depender de si se dispone del dinero suficiente para postular a una enseñanza de mejor calidad. Al contrario, es un derecho que nace con la persona, desde la cuna, y es deber de todo gobierno y de su legislación velar porque así sea… independiente si esa cuna fue de paja o de oro.

Hasta ahora hemos sido testigos de tanta polarización y politización en las posturas sobre este tema en que los de un color político culpan a los del color opuesto; en que se enrostra al otro el no haber asumido este asunto cuando tuvo el ‘poder’ para hacerlo; en que se busca hacer de acuerdo a propios criterios, razonamientos o visión muy egoísta… y si finalmente nada se logra o ni siquiera se da un paso, es porque se desecha o simplemente no se quiere creer que lo justo de un sistema educacional con igualdad de oportunidades para todos puede ser una realidad tangible incluso en los tiempos de hoy.

 

Si hoy se reclama porque exista justicia no sólo en el ámbito educacional, sino también en variados aspectos que involucran a la sociedad toda, y esa fuerte voz nace del interior del Ser, inducida por lo más puro de su interior, aunque nos parezca un idealismo, insisto, y esa proviene de jóvenes y niños en quienes es más fácil reconocerla… estamos siendo testigos de una intervención de Dios en nuestro país. Porque lo más Justo de una persona, sea niño, joven, adulto o anciano está justamente en su interior, en su ESPÍRITU, y el Espíritu es Dios viviendo en él.

Cristo Dios no es indiferente a la educación de las personas, en su más amplia connotación. Al contrario, Él quiere que tomemos conciencia de lo que hoy está pasando a nuestro alrededor, el cómo somos un aporte ante las necesidades de nuestro país. Pero todo parte porque podamos disponer de las herramientas necesarias para descubrir nuestros dones, capacidades y talentosque nacen con nosotros y que de Dios mismo provienen. La educación nos ayuda a descubrirnos en esas habilidades naturales, pero al desarrollarlas en unión a la conciencia de nuestro Espíritu, aseguramos una armonía con lo que Dios quiere de nosotros: a eso se le llama ‘vivir la propia ÍNDOLE’. El oficiar de Carpintero, o de Ingeniero, o de Músico, o de Profesor, o de Constructor, o de Juez requiere antes un aula abierta para todos, no exclusivamente para algunos, porque de otra forma no sólo se nos estarán negando nuestros derechos por educarnos, sino que también se nos estará coartando nuestra relación con el Espíritu que nos vive… por causa del sistema mercantil imperante que el Mal incentiva.

 

 

 

 

 

 

 

Pero esto no significa que el Mal le esté ganando la lucha al Bien, a Dios… en ningún caso. Lo que debemos hacer es preguntarnos: ¿cuánto del Mal YO he permitido que le gane al Bien que vive en nosotros? Porque la educación parte primero al interior de nuestro hogar, en nuestra familia: de padres a hijos, y de hijos a padres. Si los padres gastan mucho dinero por poner a sus hijos en los colegios más caros, en donde se les exige los mejores resultados, y sacar los mayores puntajes para acceder a las mejores universidades (independiente si es lo que quieren), y para que tengan una gran profesión y así ganar mucho dinero… estaremos abalando y dando razón a este sistema mercantil que de esta forma se justifica a sí mismo en su esencia: la seguridad y la felicidad está en el tener dinero; el dinero te da poder; el poder te permite ser reconocido y tener el ‘control’, y como eso acomoda y no se concibe otra realidad… el hijo de tu hijo también debe recibir esa ‘educación’, abalada por el Mal que adora el poder y el control. Si los padres compran a su hijo un juguete caro, como para demostrarle que lo quieren más por ese valor… estarán ‘educando’ a una persona que buscará afanosamente ganar mucho dinero porque será la única manera de demostrar amor a otros… y no ser despreciado. Si somos padres ausentes porque debemos trabajar más para traer más dinero a la casa… estaremos desde ya preparándoles las maletas a nuestros hijos para un viaje sin retorno hacia una ‘educación’ que le entregará el mundo y que no le fue entregada en su momento por quienes tenían el deber de hacerlo. Y con su tristeza partirán, y si no se extravía el camino y a Dios se aferran… algún día nos honrarán con su perdón, y esta vez ellos sí se preocuparán de estar con sus hijos. Y si no escuchamos a nuestros hijos, si no nos importan sus inquietudes, si no aceptamos sus ideas, si no aprendemos de ellos… no nos estamos educando, ni tampoco estamos siendo sabios, porque nos estaremos comportando como los malos gobernantes de este mundo que sólo creen ellos tener la razón en todo y no escuchan la voz del corazón de su pueblo.

En fin, hoy, los ‘hijos de nuestros hijos’ están diciendo ¡BASTA!, y nos están diciendo que quieren tener ante sus ojos un espectro de posibilidades concretas en donde NATURALMENTE y LIBREMENTE elijan, y puedan desarrollarse de acuerdo a sus innatas capacidades: ser pintor, escritor, arquitecto, sacerdote… ser la belleza que los identifica para realizarlo todo con AMOR, porque es parte del Espíritu que les vive, lo que les permitirá entender con mayor claridad el Amor que Dios nos insta a conocer y vivir.

Entonces, el cómo se pagarán los estudios ya no será una preocupación, porque al reconocer y aceptar que su particular talento se lo entregó Dios por Gracia, y al comprometerse con Dios en poner en Sus Manos el futuro ejercicio de su profesión o actividad… todo sustento será recibido por añadidura, y ya no se obtendrá riqueza sino ABUNDANCIA y SABIDURÍA, es decir, ya no se dependerá de los altibajos de la Economía imperante, sino de la Consagración de nuestra vida con sus dones, talentos y capacidades a Dios: es esta una opción que pone a prueba nuestra FE.

Es por esto y para esto que estamos siendo remecidos como país por Cristo. El accidente aéreo ocurrido en Juan Fernández en que fallecieron 21 personas que estaban desarrollando una labor solidaria, no fue un hecho aislado. Tampoco fue casualidad (como nada de nuestro Redentor lo es) que esto haya ocurrido un día antes de la reunión convocada por el Presidente de Chile a algunos sectores relacionados con la Educación en Chile, a propósito del distanciamiento de las posturas que se habían manifestado.

 

 

 

 

 

 

¿Qué tipo de remecimiento necesitamos para entender como país que debemos dejar de pensar con la mano en la billetera, y aprender a gobernar… independiente del color político y de las diferencias de ideas y edades?

¿Qué debe ocurrirnos para sensibilizarnos, para actuar unidos y aceptar en humildad que nuestras diferencias nos permiten aprender y avanzar?

¿Cómo va a haber diálogo si cuando se da la oportunidad salen a relucir las garras y los resentimientos y no hay disposición verdadera a los cambios de fondo?

¿Acaso no tememos a Dios y Su Juicio?

Es increíble, el centro de las noticias ya no es el conflicto en la Educación: la sensibilidad nuestra ha sido tocada, y el Presidente de Chile, y los estudiantes, y los Rectores de las Universidades, y los Profesores y Políticos, y todos hemos sido remecidos. Aprendamos entonces de quienes sin tantos ‘bombos y platillos’ trabajaron UNIDOS por la reconstrucción de nuestro país; en que también lograron UNIR a sectores tan alejados de nuestra sociedad, como lo son los Empresarios y la gente con pocos recursos, en que tomando lo mejor de cada uno lograron levantar colegios y casas en reemplazo de las que se perdieron a causa del Terremoto y Tsunami ocurrido en nuestro país hace poco tiempo. Me apena que Chile deje de contar hoy con esas buenas personas, pero confío en Cristo y Su Justo Juicio, como también confío en que todo remecimiento de Dios SIEMPRE trae nuevas condiciones que nos permitirán cambios favorables en todo sentido, y aprendamos que TODO DEPENDE DE CRISTO Y QUE SÓLO SI ASUMIMOS SU LEY COMPRENDEREMOS TODO LO QUE HOY ESTÁ SUCEDIENDO ANTE NUESTROS OJOS… EN ESTOS TIEMPOS DE TRIBULACIONES Y DEFINICIONES.

¡QUE NADA SEA EN VANO!

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